4 de marzo de 2009

Faro


Esta foto me hace acordar mucho a Gary Larson (que sin consultar wikipedia es un tipo zarpado en humor gráfico). Pero también me llega por otras cosas. El momento, la anécdota, la probabilidad, el azar, la arbitrariedad y, en último lugar, la demostración empírica de ese saber poco popular, que dice que los animales nos hacen reir en la medida que tienen actitudes humanas.

Es un pueblo "fantasma" en las afueras de Coronel Dorrego que se llama Faro. Hay aproximadamente veinte viviendas, de las cuales están habitadas tres.
Seba, Fedda, yo, una cámara, y esta situación excluída de todas las demás situaciones.

Parece que pasar demasiado tiempo cerca de una bicicleta te dan ganas de usarla, aunque no tengas ni la más puta idea de lo que es, porque claro, sos una oveja.

28 de febrero de 2009

Por lo menos así, lo veo yo

Según ningún estudio realizado por mi así nomá, los nombres de los perros se distribuyen de la siguiente manera:
40% Homero
35% Barney
20% Su color o característica fisonómica (blackie, peludo, chiki)
el 5% restante oscilan entre nombres originales y perros sin nombre.

26 de febrero de 2009

Presentimiento, Sentimiento, Postsentimiento














Antes de salir miré la cámara de fotos. La torpe y doméstica. La que no puede ser muy profesional, pero si muy oportuna. Tantas veces pensé "hay que andar con una cámara" que la agarré y la metí en el bolso.
Nueve cuadras después, me encontraba con esto.

25 de febrero de 2009

Floggér, o Noggér. Esa es la cuestión.

Me dijeron que tenía que meterme a comentar en muchos blogs para que esa gente entre al mío a hacer lo mismo. Esa es la clave para que tu blog tenga muchas visitas!!!, me dijeron.
Entrá a blogs, hacé un comentario boludo, y después esa gente entra al tuyo, y te deja otro comentario boludo. La gente que ve tu comentario, también entra a tu blog. Y por ahi te hace un comentario, para que vos lo visites y le dejes el tuyo.
Esta es la clave. Muchas visitas, y muchos comentarios.
Y yo no sé...
si me haría tan flogger...
a esta altura de la vida...
Pasen y lean, y sino, vida buena!

9 de febrero de 2009

Fichas que caen tarde II

De los 13 a los 17 aproximadamente, creí que en el staff de Grande Pá trabajaba Grane Lenco. Un actor secundario que hacía de novio de María Leal. Todo esto era porque en la tanda, cada vez que hacían la promoción de Grande Pá, el locutor decìa "Grande Pá... con Arturo Puig, María Leal y Grane Lenco!" Claro, después me dí cuenta que decía "gran elenco".
Cosas que pasan...

2 de febrero de 2009

Fichas que caen tarde

Hasta hace un tiempo, creí que había una letra que se llamaba igriega. Incluso pensaba que se escribía Ygriega, o Igryega. O creo que ni siquiera pensaba en eso. Ni lo pensaba. Para mí el abecedario venía con o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, igriega, y z.
Acabo de entender que es Y griega, que son dos palabras, y que una define su procedencia, lo mismo que I latina.

26 de enero de 2009

Viejo de mierda.

Me dejó fuera de toda existencia posible. Me borró, me anuló, me hizo innecesario, inútil, desperdicio. Lo hizo con la habilidad que sólo puede tener una persona que está en el mundo desde hace muchos más años que uno. Lo hizo de viejo y no sé de cuántas otras cosas. Sus ojos eran celestes. Un celeste casi blanco, casi ciego. Su postura era corva, su vestimenta oscilaba en marrones, y su forma de hablar… su forma de hablar era extraña y engañosa. Así fue como me anuló.

Estaba parado en la puerta del edificio cuando yo salía. El viejo parecía un portero, pero no era un portero. Era viejo, muy viejo. Empecé a subirme en la moto, cuando el viejo se acerca y me dice: - disculpe joven, ¿no sabe si aquello es un kiosco? Señalando un toldo a mitad de cuadra del cual apenas alcancé a leer dos palabras. Una era “vinos”, la otra “quesos”, y en el medio de las dos había una tercera, corta, muy corta. Supuse que era una “y”. – mire, no creo, yo desde acá leo vinos y quesos... – le dije. Miré para la vereda de enfrente y creí ver un kiosco. Entonces bajé de la moto y caminé para leer. Parecía un kiosco, pero era un locutorio. – Creí que enfrente había uno… – sostuve intentando ayudarlo, mirando para todos lados, buscándole al viejo un kiosco. – ¡No! – Dijo el viejo de golpe – ¿sabe dónde tiene un kiosco?- lo miré confundido y agregó – aquí en la esquina, quiero decir, apenas doblando la esquina, unos cinco metros. Ahí tiene como la entrada a una galería. Bueno – gesticula exaltado – ahí en la entrada hay un kiosco. Usted va hasta la esquina, y apenas dobla, lo va a ver. Primero va a ver unas mesas, pero al costado tiene el kiosco, apenas pegado, ¿sabe?

En silencio me subí a la moto y lo único que atiné a decir antes de arrancar fue un “gracias” que no entendí. Que todavía no entiendo. No entiendo si él buscaba un kiosco que ya conocía, o yo buscaba un kiosco que no necesitaba. No sé si lo ayudé o me ayudó, si fui emisor o receptor, si fui o no fui. No sé para qué carajo me paré a buscar una respuesta, o una pregunta, y me llevé mil preguntas sin respuesta. En la esquina tengo un kiosco. ¿Y? Si yo no estaba buscando el kiosco, lo estaba buscando él.

Tengan cuidado, eso es lo que quiero decir. Cuando un viejo les pregunte algo, los puede hacer desaparecer con tanta facilidad…

25 de enero de 2009

19 de diciembre de 2008

7 de octubre de 2008

Mensajes Detesto

- Detesto no enterarme de cosas y que después me digan "te avisé por facebook".

- Detesto en facebook el conflicto que me genera que una persona que no es mi amiga me mande una "solicitud de amigo" y que las opciones sean Confirmar o Ignorar. Tendría que existir la opción Ponele.

- Detesto el "ganá 3 veces más" de Gillette, dando a entender que si te afeitas te pueden llegar a enfiestar tres minas de fashion tv.

- Detesto a mi viejo que para despertarse pone la radio al mango con el fucking negro Oro cantando.

- Detesto que me cobren 20 mangos un fernet que es 80% Coca Cola y 10% hielo.

- Detesto, en un ida y vuelta de mensajes de texto, el último e innecesario "ok".

- Detesto entrar a un negocio y sentirme un boludo cuando tengo que decirle al vendedor "estoy mirando".

- Detesto a la gente que te habla de comer sushi con el entusiasmo con el que sólo se habla de comer un asado.

26 de septiembre de 2008

Nos vemos.

Venían dando vuelta a la esquina cuando algo rompió con ese equilibro del que uno no es consiente hasta que se rompe. Eran tres: ella, él, y la nena.
La nena venía en los hombros de él. A cocochito, como se le dice hasta que uno es grande y boludo como para andar haciendo cacofonía. Ella venía del brazo de él, como si la carga de la nena no fuera suficiente, o como si existiera una clásica rivalidad freudiana entre madre e hija. Él venía con la nena en andas, y con ella del brazo.

Sin embargo, eso no era todo. En algún punto no eran sólo tres. También estaba el bastón blanco. Estaba en las manos de ella y de él. Y cómo era blanco, y no tocaba el piso, era más que un bastón. Era la ceguedad de él, que reposaba, para cargar a la nena. Entonces ella, innecesariamente colgada de su brazo antes, y necesariamente colgada de su brazo ahora, era más que ella. Ella era ella, y el bastón. Un bastón que sonreía, reía y hablaba. Y en conjunto eran perfectos. Quiero decir, era perfecta su imperfección. Porque de alguna manera, sin médicos ni operaciones, habían eliminado la ceguera de él. Porque ese bastón blanco no tocaba el piso y descansaba en sus manos. En las manos de ella, el verdadero bastón, y en las manos de él, que veía sin necesidad de usar los ojos. Sonrientes caminaban los tres, ante la vista de todos, que paradójicamente, teníamos cara de estar viendo algo por primera vez.

Pero ella peló un caramelo y lo puso en la boca de él. Y él tomó el caramelo con la boca, pero se le cayó al piso. Un piso sucio de Godoy Cruz y Santa Fé. Un piso de millones de suelas por día. Entonces ella nos miró a todos, o eso creímos, y soltando su brazo tomó el caramelo del piso y lo volvió a poner en la boca de él, y después sonrío.

Creo que no nos vió a nosotros mirándolos perplejos antes, y mirándola perplejos ahora, sólo a ella. O no vió nunca millones de personas transitando, con suelas de lejos y de cerca, gastadas o gastadísimas, sucias o muy sucias, pisando los pisos de Godoy Cruz y Santa Fé. Quizás ese instante en que soltó su brazo para agarrar el caramelo del piso, fue suficiente para que ella demostrara que como persona era sólo un buen bastón. Quizás no vió sucio el piso, quizás no vió sucio el caramelo, quizás no vió el kiosco que tenía a cinco metros, ni el cartel de 3 caramelos por 10 centavos que pretendía, justamente, que todo el mundo lo viera. Ahora que lo pienso, quizás era él el que la llevaba a ella.

Ahora que lo pienso, quizás él era el ciego, y ella la que no podía ver.

18 de septiembre de 2008

Fe De Erratas


Te lo juro por Dios

Estaban en la tierra el hombre que creía en Dios, y el que no creía. En distintas circunstancias y con intrascendencias geográficas de por medio, pasaban ambos por momentos difíciles de pena sin gloria, ni nada que se le parezca. Desdichados hasta en la forma en que el dolor se presentaba ante ellos.
El hombre que creía en Dios, mantuvo con la fe la llama de la esperanza. La certeza en la plegaria con palabras de primeros auxilios que le había regalado una cultura como tantas otras. No pasaba momento sin rezo, sin agradecimiento divino; agradecimiento vacuo porque sabía que todo lo suyo ya era nada, y la nada angustia, y la angustia llanto, depresión, malestar. Pero creía. Creía que Dios estaba ahí y lo bueno vendría, anunciado o no, en hecho o palabra. Algo divino pasaría, y estaba agradecido de estar agradeciendo algo que simplemente no pasaba.
El hombre que no creía en Dios no creía en Dios ni en nada. Tenía fe, pero era distinta a la del hombre que creía. Tenía fe en que todo estaba perdido. Creía en nadie. Ni siquiera en él creía. No tenía ni imagen ni semejanza. No tenía nada. Y se revolcaba en su miseria solo, con la única esperanza de morir y apagarse de verdad, porque sentía que hasta su inexistencia era falsa. Y le dolía. Y no hay cosa peor que ser sin ser.
Uno con el rosario en la mano, y el otro con la ginebra. Los dos murieron en la misma soledad física. Y sin embargo fueron ellos, con su muerte y su vida, los que le dieron existencia a Dios. No era importante que uno repitiera palabras como un loro, y el otro se revolcara en sus gemidos. Sus vidas terminaron porque tenían que terminar. Porque morirse era lo más natural que podía pasarle a dos seres vivos. De morirse se trata la vida.
Pero Dios existe, y si existe es gracias a estas dos personas, que en abstracto dejan de ser dos y somos todos. Dios existe porque algunos creen y otros no. Porque si todos creyeran en Él, se daría tan por sentado que existe que pasaría a ser cómo respirar. Una constante sin dinámicas. Uno no cree en su respiración. Simplemente respira.
Y si nadie creyera en Él, ni siquiera existiría su inexistencia.
Por eso, estas dos personas, y todas las personas somos igual de importantes. Porque en la dinámica del opuesto nace la fuerza. La fuerza que magnificada y multiplicada por miles de millones de creyentes y no creyentes generan la confortable idea de un Dios. El Dios indiscutible que es omnipresente. Y si algo tan desorbitante, como todo el mundo generando una misma idea puede pasar; si un sistema tan complejo puede funcionar a la vez de una manera tan simple, quién más que Dios puede ser, el que en un ida y vuelta de responsabilidades existenciales, exista, gracias al hombre, de una manera discutible.


Ahora, hablando enserio:
Se acerca San Pedro a Dios y le pregunta: Dios, ¿vos crees en el hombre?
No, responde Dios. Soy ahomo.

10 de septiembre de 2008

Me miro en el espejo y me pregunto, ¿para qué viniste? ¿a dónde fuiste?

La verdad es que no sé. Que la tara mental, que el momento, que intercalar con el dibujo y pensar en imagen. Y abandonar la palabra, con lo generosa que es. Con su versatilidad infinitamente combinable. Lindo, pero pasó.

Y el laburo, que viene y que va, que pensate esto, que pensate aquello. Y los rumores del pasillo donde ni siquiera había pasillo. Todos mirandonos la cara, pero hablando lejos. Donde no se escuche. Y se filtró. Y aguante el rumor. Nunca me voy a olvidar de la fotocopia borrosa de Lipovetski o algún otro diciendo "el rumor es casi siempre verdad". Menos que mal que era verdad. Feo, pero pasó.

Con un escuadrón de neuronas reclutadas y atentas a la pantomima; a eso que es porque elegimos que sea, un poco jugando enserio a no jugar ni tomarlo muy a pecho. La alarma sonó. PANTOMIMA! PANTOMIMA! Y ahi estuve, dejando de ser el que era, para ser el que soy.
Ahora sé que elegir no es sólamente la remera roja o la remera azul (Keanu Reves elige pastillas, y yo remeras, ¿y?). Elegir es a veces entrar, pasar cerca, decir algo, no decir, mirar, o simplemente gesticulizar. Elegir se elige todo el tiempo. Así que ojo. Porque alguien te puede cuestionar, o mirar de costado.

Me pido disculpas por dejar pasar este tiempo sin pasar por este lugar. Estoy de vuelta, y de replanteos traigo poco. Lo dicho dicho está, y voy a seguir jugando enserio. Que algunas intimidades sean públicas y que el resto sea intimidad. Este lugar también lo elegí, pero siendo mucho más conciente que otros lugares.

27 de junio de 2008

17 de junio de 2008

Todo sobre mi madre

- Hola vieja, cómo andás?
- Acá, ordenando papeles, vos?
- En el laburo todavía. Hoy me clavaron mal...
- Pero Fede, son las 22:30, tenés que descansar en algún momento.
- Si, voy a apurar acá porque no doy más. Aparte me duele un poco la cabeza y estoy de mal humor.
- Pero hijo, tomate algo. Una Cafia tomate. O ibuprofeno. Tenés ibuprofeno? La tira que te dí la semana pasada? Actrón sino, es lo mismo. Pero fijate los miligramos. Que sea de 600, y sino de 800. Si es de menos tomate dos. O dos Cafiaspirinas. Si son Forte mejor. Puede ser de la vista también. Ponete colirio y tomá algo. Tomalo con café para despavilarte, y tomate una buscapina para que no te caiga pesado. O una Baya sino. O dos Bayas. Cerró el kiosco de ahi al lado? Por ahi te conviene ir a la farmacia. Preguntale al tipo. Decile que te duele la cabeza y tenés nauseas. Temblá cuando le hables, y tratá de ponerte pálido. Exagerale así te presta más atención. Sino no te dan ni bola. Tenés la voz un poco tomada, vos te estás por engripar. Tomate un tecito de esos Vick, y un Refrianex, y comprate Supradyn que es vitamina C, y llevate por las dudas Bronquisedan o No-Tos. Por ahi te empieza a aflojar el moco y te da catarro. Mirá que te puede dar una lineas de fiebre, comprate Novalgina. Vos no estarás fumando cosas raras, no? Querés que te lleve a la guardia?

5 de junio de 2008

Clickear o no Clickear (esa es la intención)

Uno de los planteos que más gusto me da, es imaginar la labor de determinadas personas; ocultas, con un desarrollo de tareas mucho más específicas y minuciosas de las que yo pueda encontrarme todos los días en la pileta de la pantomima semanal. Me refiero a esas actividades raras, que pasan por delante nuestro de manera casi inadvertida. El tipo que escribe las patentes de los autos, o confirma que las secuencias son correctas. El que elige el mejor diseño para un repasador: “hagamos uno con flores, y otro con elementos de cocina antiguos”
Quién acata estas órdenes? Quién las ejecuta?
Bueno, resulta que últimamente me sentí especialmente atraído por una curiosidad que vino a mi, para dejarme cagado de risa de imaginar al meleke que sentado atrás de una pantalla, dedica sus horas a configurar mensajes para meter virus en las computadoras ajenas a través de MSN.
Por suerte no tengo la costumbre de aceptar archivos sin una explicación que me de certeza de lo que estoy recibiendo. Y es justamente eso lo que me parece genial de estos hombrecillos del submundo cibernético. El empeño en escribir frases que a uno le den motivos para aceptar la transferencia. Un intento con fines destructivos, si, pero un intento al fin. Y cuando ese intento trasciende las fronteras de los países y el lenguaje, y se enchotece el límite entre lo que alguien te puede llegar a decir y lo que no, lo que tenemos como resultado es una maldad simpatiquísima con la que vale la pena encontrarse.
Lamentablemente, todos los ejemplos que pongo a continuación vienen de amigos o conocidos que cayeron en las garras de estas joyas de la comunicación. Desde ya, lamento mucho su envirusamiento.

ay! que emoción! a ver a ver! (click)

Claro, se me dió por sacarme fotos en bolas y te las quería mandar. (click)

nooo! mi pelo no!! no se la pases a nadie!! (click)

acepto, pero dejá de hablarme en inglés.... (click)

........eh? (click)

noooo! mi pelo de nuevo noooo!!!

what? (click)

me gusta lo del error ortográfico adrede. (click)

ah si, cierto, soy amigo de Los Simuladores (click)

definitivamente mi preferido. (click)

fotos de Doña Elvira? qué horror!! (click)


Ahora unas propuestas mías para conseguir el click de la estupidez criolla: