7 de octubre de 2008
Mensajes Detesto
- Detesto en facebook el conflicto que me genera que una persona que no es mi amiga me mande una "solicitud de amigo" y que las opciones sean Confirmar o Ignorar. Tendría que existir la opción Ponele.
- Detesto el "ganá 3 veces más" de Gillette, dando a entender que si te afeitas te pueden llegar a enfiestar tres minas de fashion tv.
- Detesto a mi viejo que para despertarse pone la radio al mango con el fucking negro Oro cantando.
- Detesto que me cobren 20 mangos un fernet que es 80% Coca Cola y 10% hielo.
- Detesto, en un ida y vuelta de mensajes de texto, el último e innecesario "ok".
- Detesto entrar a un negocio y sentirme un boludo cuando tengo que decirle al vendedor "estoy mirando".
- Detesto a la gente que te habla de comer sushi con el entusiasmo con el que sólo se habla de comer un asado.
26 de septiembre de 2008
Nos vemos.
La nena venía en los hombros de él. A cocochito, como se le dice hasta que uno es grande y boludo como para andar haciendo cacofonía. Ella venía del brazo de él, como si la carga de la nena no fuera suficiente, o como si existiera una clásica rivalidad freudiana entre madre e hija. Él venía con la nena en andas, y con ella del brazo.
Sin embargo, eso no era todo. En algún punto no eran sólo tres. También estaba el bastón blanco. Estaba en las manos de ella y de él. Y cómo era blanco, y no tocaba el piso, era más que un bastón. Era la ceguedad de él, que reposaba, para cargar a la nena. Entonces ella, innecesariamente colgada de su brazo antes, y necesariamente colgada de su brazo ahora, era más que ella. Ella era ella, y el bastón. Un bastón que sonreía, reía y hablaba. Y en conjunto eran perfectos. Quiero decir, era perfecta su imperfección. Porque de alguna manera, sin médicos ni operaciones, habían eliminado la ceguera de él. Porque ese bastón blanco no tocaba el piso y descansaba en sus manos. En las manos de ella, el verdadero bastón, y en las manos de él, que veía sin necesidad de usar los ojos. Sonrientes caminaban los tres, ante la vista de todos, que paradójicamente, teníamos cara de estar viendo algo por primera vez.
Pero ella peló un caramelo y lo puso en la boca de él. Y él tomó el caramelo con la boca, pero se le cayó al piso. Un piso sucio de Godoy Cruz y Santa Fé. Un piso de millones de suelas por día. Entonces ella nos miró a todos, o eso creímos, y soltando su brazo tomó el caramelo del piso y lo volvió a poner en la boca de él, y después sonrío.
Creo que no nos vió a nosotros mirándolos perplejos antes, y mirándola perplejos ahora, sólo a ella. O no vió nunca millones de personas transitando, con suelas de lejos y de cerca, gastadas o gastadísimas, sucias o muy sucias, pisando los pisos de Godoy Cruz y Santa Fé. Quizás ese instante en que soltó su brazo para agarrar el caramelo del piso, fue suficiente para que ella demostrara que como persona era sólo un buen bastón. Quizás no vió sucio el piso, quizás no vió sucio el caramelo, quizás no vió el kiosco que tenía a cinco metros, ni el cartel de 3 caramelos por 10 centavos que pretendía, justamente, que todo el mundo lo viera. Ahora que lo pienso, quizás era él el que la llevaba a ella.
Ahora que lo pienso, quizás él era el ciego, y ella la que no podía ver.
18 de septiembre de 2008
Te lo juro por Dios
El hombre que creía en Dios, mantuvo con la fe la llama de la esperanza. La certeza en la plegaria con palabras de primeros auxilios que le había regalado una cultura como tantas otras. No pasaba momento sin rezo, sin agradecimiento divino; agradecimiento vacuo porque sabía que todo lo suyo ya era nada, y la nada angustia, y la angustia llanto, depresión, malestar. Pero creía. Creía que Dios estaba ahí y lo bueno vendría, anunciado o no, en hecho o palabra. Algo divino pasaría, y estaba agradecido de estar agradeciendo algo que simplemente no pasaba.
El hombre que no creía en Dios no creía en Dios ni en nada. Tenía fe, pero era distinta a la del hombre que creía. Tenía fe en que todo estaba perdido. Creía en nadie. Ni siquiera en él creía. No tenía ni imagen ni semejanza. No tenía nada. Y se revolcaba en su miseria solo, con la única esperanza de morir y apagarse de verdad, porque sentía que hasta su inexistencia era falsa. Y le dolía. Y no hay cosa peor que ser sin ser.
Uno con el rosario en la mano, y el otro con la ginebra. Los dos murieron en la misma soledad física. Y sin embargo fueron ellos, con su muerte y su vida, los que le dieron existencia a Dios. No era importante que uno repitiera palabras como un loro, y el otro se revolcara en sus gemidos. Sus vidas terminaron porque tenían que terminar. Porque morirse era lo más natural que podía pasarle a dos seres vivos. De morirse se trata la vida.
Pero Dios existe, y si existe es gracias a estas dos personas, que en abstracto dejan de ser dos y somos todos. Dios existe porque algunos creen y otros no. Porque si todos creyeran en Él, se daría tan por sentado que existe que pasaría a ser cómo respirar. Una constante sin dinámicas. Uno no cree en su respiración. Simplemente respira.
Y si nadie creyera en Él, ni siquiera existiría su inexistencia.
Por eso, estas dos personas, y todas las personas somos igual de importantes. Porque en la dinámica del opuesto nace la fuerza. La fuerza que magnificada y multiplicada por miles de millones de creyentes y no creyentes generan la confortable idea de un Dios. El Dios indiscutible que es omnipresente. Y si algo tan desorbitante, como todo el mundo generando una misma idea puede pasar; si un sistema tan complejo puede funcionar a la vez de una manera tan simple, quién más que Dios puede ser, el que en un ida y vuelta de responsabilidades existenciales, exista, gracias al hombre, de una manera discutible.
Ahora, hablando enserio:
Se acerca San Pedro a Dios y le pregunta: Dios, ¿vos crees en el hombre?
No, responde Dios. Soy ahomo.
10 de septiembre de 2008
Me miro en el espejo y me pregunto, ¿para qué viniste? ¿a dónde fuiste?
Y el laburo, que viene y que va, que pensate esto, que pensate aquello. Y los rumores del pasillo donde ni siquiera había pasillo. Todos mirandonos la cara, pero hablando lejos. Donde no se escuche. Y se filtró. Y aguante el rumor. Nunca me voy a olvidar de la fotocopia borrosa de Lipovetski o algún otro diciendo "el rumor es casi siempre verdad". Menos que mal que era verdad. Feo, pero pasó.
Con un escuadrón de neuronas reclutadas y atentas a la pantomima; a eso que es porque elegimos que sea, un poco jugando enserio a no jugar ni tomarlo muy a pecho. La alarma sonó. PANTOMIMA! PANTOMIMA! Y ahi estuve, dejando de ser el que era, para ser el que soy.
Ahora sé que elegir no es sólamente la remera roja o la remera azul (Keanu Reves elige pastillas, y yo remeras, ¿y?). Elegir es a veces entrar, pasar cerca, decir algo, no decir, mirar, o simplemente gesticulizar. Elegir se elige todo el tiempo. Así que ojo. Porque alguien te puede cuestionar, o mirar de costado.
Me pido disculpas por dejar pasar este tiempo sin pasar por este lugar. Estoy de vuelta, y de replanteos traigo poco. Lo dicho dicho está, y voy a seguir jugando enserio. Que algunas intimidades sean públicas y que el resto sea intimidad. Este lugar también lo elegí, pero siendo mucho más conciente que otros lugares.
17 de julio de 2008
15 de julio de 2008
27 de junio de 2008
Diáloco 6
- Serán dados.
17 de junio de 2008
Todo sobre mi madre
- Acá, ordenando papeles, vos?
- En el laburo todavía. Hoy me clavaron mal...
- Pero Fede, son las 22:30, tenés que descansar en algún momento.
- Si, voy a apurar acá porque no doy más. Aparte me duele un poco la cabeza y estoy de mal humor.
- Pero hijo, tomate algo. Una Cafia tomate. O ibuprofeno. Tenés ibuprofeno? La tira que te dí la semana pasada? Actrón sino, es lo mismo. Pero fijate los miligramos. Que sea de 600, y sino de 800. Si es de menos tomate dos. O dos Cafiaspirinas. Si son Forte mejor. Puede ser de la vista también. Ponete colirio y tomá algo. Tomalo con café para despavilarte, y tomate una buscapina para que no te caiga pesado. O una Baya sino. O dos Bayas. Cerró el kiosco de ahi al lado? Por ahi te conviene ir a la farmacia. Preguntale al tipo. Decile que te duele la cabeza y tenés nauseas. Temblá cuando le hables, y tratá de ponerte pálido. Exagerale así te presta más atención. Sino no te dan ni bola. Tenés la voz un poco tomada, vos te estás por engripar. Tomate un tecito de esos Vick, y un Refrianex, y comprate Supradyn que es vitamina C, y llevate por las dudas Bronquisedan o No-Tos. Por ahi te empieza a aflojar el moco y te da catarro. Mirá que te puede dar una lineas de fiebre, comprate Novalgina. Vos no estarás fumando cosas raras, no? Querés que te lleve a la guardia?
5 de junio de 2008
Clickear o no Clickear (esa es la intención)
Quién acata estas órdenes? Quién las ejecuta?
Bueno, resulta que últimamente me sentí especialmente atraído por una curiosidad que vino a mi, para dejarme cagado de risa de imaginar al meleke que sentado atrás de una pantalla, dedica sus horas a configurar mensajes para meter virus en las computadoras ajenas a través de MSN.
Por suerte no tengo la costumbre de aceptar archivos sin una explicación que me de certeza de lo que estoy recibiendo. Y es justamente eso lo que me parece genial de estos hombrecillos del submundo cibernético. El empeño en escribir frases que a uno le den motivos para aceptar la transferencia. Un intento con fines destructivos, si, pero un intento al fin. Y cuando ese intento trasciende las fronteras de los países y el lenguaje, y se enchotece el límite entre lo que alguien te puede llegar a decir y lo que no, lo que tenemos como resultado es una maldad simpatiquísima con la que vale la pena encontrarse.
Lamentablemente, todos los ejemplos que pongo a continuación vienen de amigos o conocidos que cayeron en las garras de estas joyas de la comunicación. Desde ya, lamento mucho su envirusamiento.
ay! que emoción! a ver a ver! (click)
Claro, se me dió por sacarme fotos en bolas y te las quería mandar. (click)
nooo! mi pelo no!! no se la pases a nadie!! (click)
acepto, pero dejá de hablarme en inglés.... (click)
........eh? (click)
noooo! mi pelo de nuevo noooo!!!
what? (click)
me gusta lo del error ortográfico adrede. (click)
ah si, cierto, soy amigo de Los Simuladores (click)
definitivamente mi preferido. (click)
fotos de Doña Elvira? qué horror!! (click)Ahora unas propuestas mías para conseguir el click de la estupidez criolla:




29 de mayo de 2008
Deja deja deja vu
Entonces levanté el atado despacio, entre expectante y confundido. Miré la televisión y de alguna manera ya sabía que mañana tendría 6 de mínima, 15 de máxima, y precipitaciones aisladas en el conurbano bonaerense. Eso incrementó mi confusión.
Me levanté de repente para salir de esa sensación atemporal. Corrí la cortina y vi que el auto rojo se detenía en la esquina sin semáforo para dejar pasar al auto blanco. Para mi asombro los dos autos ya existían en algún rincón de mi cabeza. Eso también ya lo había vivido.
Me asusté hasta la desesperación. Y el susto y los movimientos temblorosos me eran tan familiares que me horroricé. Entonces busqué una esperanza de la que aferrarme. Una puerta de salida para el desconcierto que sitiaba mi sistema nervioso central. Y recurrí a lo atípico: hacer algo sin sentido que nunca hubiese hecho. Un acto que certeramente no encontrara antecedentes en mi conciencia. Y me desnudé por completo. Y puse la videocassetera sobre mi cabeza. Y con la mano que me quedaba descolgué el teléfono y lo enrosqué a mi brazo. Puse una pierna sobre la cama, y con la otra comencé a saltar. En ese momento de vulnerabilidad entró mi hermano por la puerta, y mirándome con asombro me dijo: ¿otra vez?
Dejé de saltar y me desmayé. Cuando me repuse no recordaba nada de nada. Lo único que quería era fumar un cigarrillo.
25 de mayo de 2008
Creo, me parece, me da la impresión...
- Que cualquier cosa que pongas en google imágenes te va a arrojar como resultado al menos un culo.
- Que está la gente que trabaja por dinero, y la que trabaja por gusto, y en esa diferencia radican muchísimas cosas.
- Que en gran medida son las diferencias físicas las que generan los mayores desentendimientos entre hombres y mujeres. Ponerla o dejarla entrar no es lo mismo.
- Que siempre la adolescencia es igual de rebelde, estereotipable, y distante de las otras generaciones. Que lo que cambia es el tiempo, pero como estructura, es siempre la misma adolescencia.
- Que el primer síntoma de cualquier enfermedad, se refuerza y se concreta con el diagnóstico. Creo que el "usted tiene tal cosa..." desencadena una correntada desde la psiquis que revoluciona a todo el cuerpo. No digo que haya que dejar de ir al médico, pero si.
- Que los policías son las personas que más mensajes de texto mandan por día.
- Que la libertad del alma se encuentra en el futuro. Que sólo en ese instante en que se mira hacia adelante se rompen los lazos del condicionamiento y la cultura aprendida.
- Que muchos problemas que existen se resolverían si no nos tomaramos las cosas intrascendentes y cotidianas tan enserio. Que muchos se olvidan que la vida es un juego. Y que en un mundo de pantomima, siempre se puede frenar, y buscar en la introspección personal, dos kilo´de desmaquillante.
20 de mayo de 2008
Reloj de Arena (Mar del Sur)
La situación no era corriente, pero después de tres días de playa ya estaba con una pasajera sensación de localía. Ya me había mojado los pies en el mar. Ya había mirado al horizonte con la incertidumbre de lo inmensamente grande, y con la inevitable angustia que siempre me generó Alfonsina, tomando de las mechas a la poesía, metiendose en el mar para ahogarse con ella, y resucitar. Esa convicción de muerte me pone los pelos de punta. Por suerte no estaba en Mar del Plata, pero había pasado cerca.
Estaba en un lugar mucho más grande. O en realidad era mucho más chico, pero había menos gente, y menos casas. No había cosas como balnearios ni locales de Havanna. Había playa, mar, un camping a cuatro cuadras, Tony (el perro al que le tocó ser mejor amigo de quién les habla), gaviotas, piedras, y yo. Nada más.
Estaba empezando a pensar en nada cuando clavé el talón en la arena y empecé a caminar, casi instintivamente, hacia atrás. La sensación era placentera, y mi cabeza buscó un sentido. Entonces la sensación le contestó con más instinto, e impulsó más pasos hacia atrás. La cabeza buscó sentido de nuevo y lo encontró. Entonces me propuso seguir con el talón hasta hacer un círculo en la arena; un gran círculo. Era un desafío geométrico simple, pero la simpleza en grandes escalas puede verse compleja. Cerré mi círculo y mi talón se sintió satisfecho, pero no (como siempre) mi cabeza. Entonces creí que tenía que hacer algo con ese círculo, y fue en ese instante cuando pasó una avioneta. Ahora ya sabía quién era mi público.
Una idea simple, obtusa, fácil y lo suficientemente confusa como para entusiasmarme. El círculo sería un reloj. El reloj tendría una hora. La hora no tendría sentido alguno, pero eso sí, cualquier persona tendría que hacer su propia interpretación. Un gran reloj en la arena, con una hora precisa marcada, daría a luz una fantasía. Siempre creí que no saber el porqué de algunas cosas, es acaso saberlo de una manera más interesante. Y este era el caso.
Entonces empecé a hacer la cuenta de cuántas cuentas tendría que hacer para mi reloj. En principio sabía que tenía que poner uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, y doce números. Y también sabía que tenían que estar a la misma distancia unos de otros. Nunca fui bueno en matemáticas, y presentía que estaba empezando a complicarse justo en el siguiente paso. No sé porqué, pero intuí que contar el total de pasos que tenía mi círculo me daría un dato con el que luego podría dividir, o sumar, o restar. Todavía no estaba seguro.
Con el círculo en la arena, comencé a caminar su contorno, y empecé el conteo. Centré mi esfuerzo en dar a cada paso el mismo tamaño. Tony no entendía un porongo de lo que yo estaba haciendo, pero yo tampoco entendía mucho de lo que él hacía. En ese perro encontré lealtad, y además respeto. Pero yo seguía el conteo, casi preocupado por el resultado. A paso firme enumeraba, pero también dudaba. ¿Cómo tendría que seguir la cuenta? El resultado dividido 4 me daba la ubicación del 12, del 3, del 6, y del 9. Pero eso era casi un reloj. Necesitaba todos los números, y mientras tanto seguía avanzando por el 23, 24, 25, 26, 27, 28...
La paradoja de caminar en círculo sin saber a dónde iría a parar me causaba cierta gracia, pero si hacía un reloj impreciso esto dejaba de ser esto y pasaba a ser una pérdida de tiempo, y eso era otra paradoja.
El último tramo del círculo fue determinante y además causante de todo este relato. Si el final no hubiese sido cómo fue, yo no estaría contando nada de esto. Había una huella bien marcada en el lugar donde había comenzado. En esa huella terminaba el conteo y por fin tendría el dato que sabía necesario. Escalofríos me dió suponerlo. Deslumbramiento presentirlo. Estaba ante una remota posibilidad, dejando de ser remota, empezando a ser posible. El final contó: 55, 56, 57, 58...59...60.
El círculo tenía 60 pasos de diámetro. Y eso significaba que el reloj, estuvo hecho desde un principio.
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Mar del Sur es una villa balnearia, ubicada entre los arroyos La Tigra y La Carolina, en el partido de Gral. Alvarado.
Fundada en el año 1885, posee un hotel construido en la misma década, con arquitectura de estilo francés, con 100 habitaciones. Hoy es una residencia privada, y aunque abandonada, se dan recorridos turísticos, en los cuales se omite una historia que sucedió en su interior.
A unos 4 km al sur, se encuentra Rocas Negras. Un lugar donde se puede apreciar una formación rocosa que forma un espigón natural, que culmina con una imagen de María, entronizada frente al mar.
Más al norte (aprox. 2km) hay un estuario en donde hay una pequeña cascada de unos 2m de altura.
Otro curioso atractivo es la Casa de los Caracoles, construida por don Herve E. Plaul, quien la recubrió totalmente de caracoles en una tarea que le insumió 12 años y finalizó en 1996.
16 de mayo de 2008
29 de abril de 2008
22 de abril de 2008
Luca Vive (en el sexto piso)
Entonces me dispuse a salir, para ver si con la gente amontonada en José María Moreno y Rivadavia las fichas se acomodaban.
Estaba en el piso 8vo, y para salir necesitaba de ese aparejo lleno de botones que sube y baja a la gente. Algo que para mi debería llamarse ascensor y descensor. Pero sea cual fuere su nombre, ningun nombre le correspondía si no funcionaba, si no cumplía con el fin para el cual había sido construído. Y eso era exactamente lo que pasaba. El ascensor no ascendía ni descendía. El ascensor no funcionaba.
Entonces opté por el medio fiel y alternativo de la escalera, y comencé el descenso. Pasé por el piso 7mo casi sin mirar, y las voces con eco de pasillo que venían de más abajo comenzaban a sentirse más y más cerca con cada escalón. En el descanso de la escalera que unía el 6to con el 5to, identifiqué la fuente de los lamentos que venía escuchando desde hacía dos escaleras. Era una pareja de ancianos, ella en bata, él en pijamas, ambos ancianos, ambos quejosos, ambos indignados, porque no encontraban ni fidelidad ni nada en la escalera. Cada movimiento era una gota de conciencia para un cuerpo que ya no la necesitaba. Una molestia, un sin fin de escalones, una tortura espiralada. Entonces pienso que no hay médico ni remedio para esos estados de ánimo, pero si pensaba rápido y práctico quizás si, podía decir algo optimista. Uno de esos “hay cosas peores” que placeban superficialmente las cosas.
Entonces me doy vuelta, ya habiéndolos pasado, como el conejo pasa a la tortuga, y les digo: menos mal que es en bajada, peor sería estar subiendo...
Él levanta la vista, y con la boca semiabierta me mira, toma aire, y cuando creí que iba a escuchar otra queja sorda y desconsolada, me dice con voz fuerte y bien entonada: Juventud! Divino... tesoro...
Tardé en darme vuelta. Llegué a planta baja, a la calle, a José María Moreno. Estaba repleto de gente, pero eso ya no importaba. Ese día deambulé por la calle durante horas, y sin embargo, no encontré forma alguna de bajar del 6to piso.
15 de abril de 2008
De importans of saund
On di oder jand, if iu du spik Inglish, iu wil bi anderstanding, widaut riding it.
Güords jav de sin of biing important for wining several batls agenst taim. Bat lisen tu wat aim seing tu iu widaut riding it, bicos aim not wraiting it.
Its de saund dat oupens de geits tu anderstending. Güords ar de cónsecuens. E preset simbol sistem of mutual anderstanding. E comon set ap. Bat güords ar not as important as leters. And de leter dat dasnt riprisent e saund, saséptibl of biing anderstúd, is not important.
Iu kant wrait enizing dat dasnt jav e saund.
Nazing dat dasnt riprisent e saund kan bi red.
Evri saund dat can bi anderstúd, is e güord.
4 de abril de 2008
Va a haber una vez
Gonzalo se convertirá en un hombre de bien, y conocerá, como suele suceder en estos casos, a una mujer que lo merezca.
Patricia será una madre de esas que desdibujan los roles constantemente, estableciendo lazos de hija con su pareja, de pareja con su padre, de hermana con sus hijos, etc, etc, etc. Aunque eso no quitará su debienez.
De este matrimonio nacerá Felipe. Un niño con una gran capacidad para el juego, la inventiva y el arte de la astucia como forma elaborada de inteligencia de aplicación práctica.
Esta natural disposición a la resolución espontánea de problemas cotidianos lo hará triunfar en el mundo laboral. Pero eso será quizás parte de otra historia y no viene al caso.
Lo realmente importante, sorprendente, llamativo y curioso de esta historia, sucederá poco después de que Felipe cumpla los 7 años. Día en el que recibirá por regalo a Chungo, un hermoso ovejero belga, de caracter dócil, solemne y juguetón.
Chungo y Felipe serán inmediatamente grandes compañeros.
A mediados de enero de ese mismo año, Felipe y Chungo irán de veraneo a la costa, y cruzando la avenida que separa la casa que alquilarán del mar, Chungo será atropellado y luego pisado por un bus lleno de monjitas cantando “Señor de Galilea” con tanto ahínco, que nadie, ni el chofer ni las devotas, notará el ladrido o el crujido de los huesos de Chungo entre la goma y el asfalto.
En ese momento, el grito de Felipe hará que Gonzalo corra con toda velocidad hacia su hijo, para levantarlo en brazos y apoyando la desconsolada cabecita en sus hombros, le susurrará al oído:
- Tranquilo hijo. No llores. Nada de esto ha pasado todavía. Iremos de vacaciones a otro lugar, o pondremos a Chungo una correa para que nunca cruce la avenida.
Así Felipe dejó de llorar, sonrió, y vivieron, cuando pasó esto y no lo otro, felices para siempre.
3 de abril de 2008
Someconoc ol lauc lat odnum le
Los sistemas político, económico y religiosos eran el producto irrefutable de un ensayo-error que llevaba siglos perfeccionandose.
La gente tenía su trabajo, su casa, y sus familias o amigos. Los más afortunados, tenían terapeuta y una carrera de grado.
Provenientes de tierras lejanas, en el año 2042 arriban a las costas de América tres barcas al mando del cacique Crostibolur Culum, que tenía por fin restaurar las tierras del eterno origen, donde sus antepasados habían forjado los lazos más nobles de convivencia con la naturaleza. Otra fuerza que motivaba la expedición era la demosración empírica de una teoría que sostenía que el ciclo del tiempo era circular, y no lineal como se creía en otras culturas.
La reconquista se dio desde la costa, hacia el centro, norte y sur del continente. Los reconquistadores emprendieron así, una cruel matanza del hombre civilizado, imponiendo un replanteo del credo y las costumbres, que derivó en una alteración demográfica y cultural con antecedentes.
Reinó así la inferiorización y el desconocimiento de la naturaleza humana de los pueblos habitantes al ser reducidos a la categoría de "encomendados", sometidos y desconocidos como seres humanos con derechos.
Así el hombre de traje fue muerto o, con suerte no mucho mejor, obligado a trabajar bajo una relación de respeto y sumisión a las órdenes de la naturaleza hasta desfallecer, alejado injustamente de sus tv’s de plasma, controles remotos, vidrieras y ordenadores.
Las mujeres con ropa de Rapsodia y Akiabara fueron violadas y después muertas.
Los edificios y shoppings fueron derrumbados sin clemencia, y en su lugar se instalaron montes y animales. Los sueños y las construcciones de los que habían ocupado estas tierras fueron devastados a cada paso de la reconquista.
Un brujo y su séquito arribaron a las tierras avanzado el reestablecimiento, para dar la posibilidad a hombres y mujeres de desbautizarse, prometiendo en su lugar la protección y atención a la madre tierra. De esta manera la muerte tenía una opción de no ser. Había que adorar lo que los reconquistadores. De lo contrario, se moría.
El golpe más duro del que se tiene registro en el territorio nacional, fue lo que se conoció como La Conquista del Microcentro, durante el mandato del Gu principal de la época Jun Manul de las Rosas.
Al día de hoy, los civilizados se encuentran en grupos reducidos y dispersos. Algunos aun demandando la reconstrucción de peatonales y zonas de WiFi, otros resignados se dedican a practicar sus antiguas costumbres como patrimonio innegable a la libertad del individuo, tarareando canciones de U2 o debatiendo las añoradas temporadas de Lost.
La lucha de estas minorías es apoyada por organismos no madreterrenales, aunque en general se considera una lucha perdida, un testimonio poco interesante de una cultura que ya no tiene lugar ni razón de ser.
31 de marzo de 2008
Diáloco 5
- Depende...



