31 de julio de 2010
29 de julio de 2010
24 de julio de 2010
Gam ze iaavor
Una se refiere a todas las posibilidades que algo tiene de suceder. Cuando esas posibilidades son muchas, viste, son cosas que pasan. Me chorearon el auto; son cosas que pasan. Me cagó mi jermu; son cosas que pasan. Si, claro que son cosas que pasan. Que quiere decir que le pasan a todo el mundo, o que pueden pasarle a cualquiera, y te pasaron a vos. Si, son cosas que pasan.
Hoy me miré al espejo. Y cuando me miré me dí cuenta de que algo en mi mirada había cambiado. Pensé en aquello (porque cuando queda en el pasado deja de ser "eso" y pasa a ser "aquello") y me dije: era verdad. Son cosas que pasan. Pero en el sentido de pasar. Como diciendo "son cosas que en algún momento van a quedar en el pasado". Y dudé sobre esta especie de cliché que se dice con tanta frecuencia. Dudé porque en mi caso afloró naturalmente la segunda opción. Algo, por fin, había terminado de pasar. Y ese es otro consuelo inútil con el que uno tiene que aprender a contar.
Lo que te pasa, le pasa a mucha gente, y te puede pasar también a vos. Son cosas que pasan.
Pero lo que te pasa, además va a quedar en el pasado. Son cosas que el tiempo va a dejar atrás. Y por eso también, son cosas que pasan.
21 de junio de 2010
Murió Saramago
Parece que Cronos se obstina en el presente para ser como mucho pasado. Pero qué lindo sería, díganme la verdad, pegarse cada tanto una corrida y pispear lo que se viene.
Lo que quiero decir es que hoy nacieron Mariano Durante, Emilia Frembres, Diego González y Moira Andoni. Y no sé bien qué es lo que estoy diciendo. Pero nacieron, y me parece una excelente noticia.
15 de abril de 2010
Ad ver tí

Mirá que en publicidad ví gente con ganas de hacer cosas arriesgadas sin temer al juego de palabras, pero los muchachos de agendas Morgan simplemente la bardearon.
14 de abril de 2010
Arque Típico
Mientras tanto yo escribo. Soy el gordito de lentes y barba que toma café. No hablo, pero miro y capaz que hasta jodo. Te digo más, me parece que cuando me fuí, el gordo le dijo que cómo jodía el de los lentes. Que es el típico pelotudo que va a un bar a escuchar las conversaciones de los demás. Y ella seguro asintió con la cabeza.
6 de abril de 2010
Felipe, el carente
4 de marzo de 2010
Por las ramas
- Que todo lo que entra o sale de tu cabeza necesita un símbolo. Es como un pasaporte mental.
- No entiendo.
- ¿Vos sabés lo que es un árbol?
- Si.
- ¿Qué es?
- Un árbol es … como una planta, pero más grande. Es del mundo vegetal. Un árbol tiene tronco, hojas, tallos, savia, clorofila. ¡Un árbol es un árbol!
- Bueno, pasa que eso es una definición. A ver, yo voy a anotar algo en este papel. Esperá, ¿eh? … Ahí. Listo. Me lo guardo en el bolsillo.
- ¿Para qué?
- ¿Qué ideas asocias a la idea de árbol?
- Ya te dije, hojas, tallos…
- No, te dije ideas no descripciones.
- No sé. Chinos. Los árboles me hacen acordar a los chinos. Creo que por los bonsái.
- ¿Algo más?
- Sabiduría.
- ¿Ves? Mirá el papel. ¿Ves que dice sabiduría? Eso es porque es un símbolo universal.
- ¿Y todos pensamos lo mismo?
- Una mayoría, si. El árbol es símbolo de sabiduría. Pero ahí viene la experiencia.
- ¿A dónde?
- (Suspira) Es una forma de decir. Quiero decir que ahí entra en juego la experiencia. Mirá, es fácil también. ¿Vos conocés el dicho que dice “al que se quema con leche vé la vaca y llora”?
- Si.
- Bueno, yo te aseguro que si alguien viene corriendo y se lleva puesto un árbol, y ese árbol le rompe el tabique y lo deja dos semanas en cama con la cara fisurada, para esa persona un árbol va a ser cualquier cosa menos sabiduría. El concepto es lo que sostiene a la idea. Es la forma, la tostada.
- ¿Qué tostada?
- ¿Vos comerías manteca sola?
- No, ¿por?
-¿Y en una tostada?
- Si, claro.
- Bueno, las ideas son como la manteca, y el símbolo es como la tostada. Vos tenés que ponerle símbolo a la idea, y así puede entrar.
- ¿Y para salir?
- Para salir lo mismo. Ponele tostada, o sea, simbolizalo.
- ¿Para qué?
- Para que entre en la cabeza de otro.
- A todo esto ¿te puedo ayudar en algo?
- Si, estaba buscando una remera lisa.
- Si, seguime. Mirá. Tenés roja, blanca, azul y amarilla.
- ¿Te molesta si me pruebo el amarillo, pero sin la remera?
- ¿Cómo? ¿sin la remera? ¿el color sólo?
- Si.
- No, para nada. Probalo tranquilo.
…
- ¿Y? ¿Cómo fue?
- Bien, me parece que lo llevo.
- Bueno, andá nomás. El color es gratis, lo que cobramos nosotros es la ropa. ¿Sabés qué pasa? Para nosotros la remera es como para vos la tostada.
- Entiendo. Macanudo, hasta siempre entonces.
- Adios. Que tengas buen día.
22 de febrero de 2010
Cuando se es una metáfora
16 de febrero de 2010
Cuento Rioplatense
– Eso no te preocupes que ahora lo ponemos en la valija.
Montevideo

Mi abuelo es un Uruguayo de 93 años, y lo fui a visitar antes de viajar. Entonces me dijo: nene, te pido un favor, cuando vuelvas, vení a visitarme y quiero que me cuentes: (enumerando con sus dedos arrugados y huesudos) el respeto, la educación, la cultura, la forma de vivir, y las tradiciones. Pero sobretodo, el respeto.
Hay sólo un charco en el medio abuelo, pero se dice que la mayor distancia entre dos puntos es el tiempo. No tiene que ver con estar lejos o cerca. Tiene que ver con las cosas que una sociedad conserva o proyecta para su presente.
Mi abuelo, por conveniencias de la salud, no viaja desde hace 15 años, ni al Uruguay ni a ningún lado. Pero es envidiable la seguridad con la que habla de su país.
27 de enero de 2010
24 de enero de 2010
Génesis
Diáloco 9
- Si Unremís, cómo no.
Diáloco 8
- Guau...
- Te juro, me dejó helado.
29 de diciembre de 2009
Felíz Añito
Pero dentro de esta paradoja del tiempo hay una variante que se puede explicar de una manera mucho más matemática que conceptual, y tiene un efecto universal sobre todas las personas. Uno no nace diciendo ¡qué rápido se pasó este año! ¿no? Ese comentario es algo que uno empieza a decir, justamente, con los años. Pero ¿por qué existe esa sensación de que los años pasan cada vez más rápido? Bueno, una vez me dieron algo muy parecido a una respuesta que brinda la siguiente explicación (adhiero un planito que hice para ir mirando mientras se lee la misma):
Uno nace y al poco tiempo cumple un año, ¿no? Ese año que cumpliste representaba, en aquel momento, el 100% de toda tu vida. Pero claro, si mantenemos la medida del año como parámetro podemos ver cómo, cuando cumplís dos años, un año pasa a ser el 50% de tu vida. Acá es donde viene lo interesante.

Si cuando cumplís dos años, un año es el 50% de tu vida, también pasa que cuando cumplís tres años, un año pasa a ser el 33,3% de tu vida. Y eso quiere decir que un año va a ser el 25% de tu vida cuando cumplas cuatro, y el 20% cuando cumplas cinco y así, matemáticamente, ese porcentaje de lo que representa un año en el total de tu vida disminuye con cada año que cumplís. Por eso, cuando llegás a cumplir, por ejemplo, treinta años, un año representa apenas el 3,3333% de toda tu vida. Lógicamente, el porcentaje disminuye año tras año, y, en consecuencia, un año cada vez te representa menos.
Por eso, es que virtualmente se pasa cada vez más rápido el tiempo en tu vida. No porque te aceleres, o vivas a mil, o porque despistadamente se te pase sin darte cuenta, sino porque eso que disminuye es, en efecto, lo que a vos te representa.
Así que ahora ya sabés. Este fin de año, en lugar de decir ¡qué rápido se me pasó el año! mejor decí ¡qué disminuida se me puso la percepción de una parte de mi vida sobre el total de la misma!
Felicidades para todos.
28 de diciembre de 2009
17 de noviembre de 2009
Inconciente Colectivo
- Pero yo puse uno con veinte.
- No, no pusiste uno con veinte. La máquina no es boluda.
- Bueno, yo tenía uno con veinte en la mano, y soy menos boludo que la máquina.
- ¿Ahí dice uno con diez? Entonces pusiste uno con diez. No hay otra flaco. Poné diez centavos más o bajate. Pero apurate porque me estás haciendo perder el tiempo.
- Escuchame, pedazo de sorete del sistema, cabeza cagada, hijo de un antojo de pija, producto del conchudismo social, partícula de mierda en una letrina, salido del fondo del peor culo de la más puta de las madres, red neuronal desconectada del meo ácido donde te flota la hemorroide que tenés de cerebro, hijo de un random vergal, nieto de una mezcla sobresaliente de forros, bis nieto de una colección de esperma de la foca más pelotuda de todo el océano, rama de un árbol genealógico de latex pinchado y mierda marmolada, enfermo, come culos, chupa troncos, enderezador de snorquels, domador de porongas, catador de pelusa, cabeceador de ombligos... a ver si me entendés un poquito... puse un peso con veinte y tu máquina de mierda anda mal, ¿ok?
- Si señor, pase nomás. Debe ser una falla de la máquina.
- Gracias, muy amable.
- Gracias a usted. Disculpe el malentendido.
Claro que esto es lo que después, caminando hasta mi destino, fui pensando que tendría que haberle dicho y no le dije. Cosas que te quedan atragantadas y vas repitiendo en un diálogo gestual con vos mismo, en una fantasía exclusiva, porque necesitás sacarlas para no pudrirte por dentro. Porque necesitás hacer una catarsis para no cagar a trompadas al próximo que te lleve la contra.
8 de noviembre de 2009
Centro de Atención al Viviente
Está todo bien, jefe, yo no le voy a decir cómo hacer su trabajo. Le estoy diciendo que a mi me vendieron no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan y está vencida.
Mire, yo lo que me acuerdo es que me la dio un tipo serio y afeitado, creo que se llamaba Ernesto. En su tarjeta de presentación decía “Padre”. No digo que sea su responsabilidad, ¿eh? No se le ocurrió a él, es un saber popular, una herencia cultural. Quiero decir, el problema no fue el vendedor, sino el producto. ¿No sabe si podré hablar con algún responsable? Porque… nada que ver. En realidad es raro, le cuento: a mi me hicieron lo que yo no hubiera hecho. Eso lo agarra a uno de sorpresa y lo deja en una posición incómoda. Usted me entiende, ¿no?. Una mezcla rara de cómo se te ocurrió y la concha de tu re putísima madre. De paso, ya que estoy, si me hace la gauchada, quería cambiar éstas… espere que las tengo en algún lado… acá, mire: ama a tu prójimo como a ti mismo. Vencida también. Acá hay una del colegio, mire: los que estén mejor preparados van a llegar más lejos. Esta la quiero cambiar por alguna que hable de física cuántica o de mandriles. En realidad sabe qué me gustaría, una que defina el sistema de convivencia espontánea de los delfines.
Bueno, y acá tengo All you need is love de los Beatles, el hombre es un ser superior de Darwin, la democracia es el gobierno en manos del pueblo, que me la robaron y acá tengo la denuncia… no, acá… no… espere. No la encuentro. Es que vine en tren y había mucha gente. ¿Se me habrá caído? Pucha, tampoco encuentro la billetera. ¿Se me habrá caído también? ¡No! En realidad lo que me faltan son los bolsillos. ¡No! ¡no! ¡Lo que me falta en realidad son las manos! ¿¡Las manos¡? Sepa disculpar buen hombre, hasta hace unos minutos le hubiera jurado que yo era. Quiero decir, que yo existía. ¡Si tenía tangilidad de sobra! Pero, ¿se me habrá caído también? ¿me habré perdido en el camino?... ¿Por qué no me habla don?... ¿Dije algo que lo ofendió?... ¿Eh?... ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
2 de octubre de 2009
Salir de Buenos Aires
Mi escrito se replantea la cuestión eterna de una ciudad inmensa e infinita, de esta ciudad de calles y barrios y pasajes y avenidas y avenidas y calles y plazas y gente y calles y calles y calles.
No es fácil salir de Buenos Aires, o por lo menos eso creía hasta ahora. Y digo hasta ahora porque vino el escritor Eduardo Gudiño Kieffer a largar su solución como la cosa más normal del mundo.
Transcribo a Eduardo literalmente, de su libro Será por eso que la quiero tanto:
"...En la planta baja la encargada la recibió con su cotidiana andanada de reproches y conminaciones pero esta vez no hizo caso y salió a la calle , echando a caminar hacia Rivadavia porque dicen que Rivadavia es la avenida más larga del mundo, dicen que Rivadavia sigue por cuadras y cuadras, por kilómetros y kilómetros, por horas y horas y así atraviesa la ciudad entera hasta salir al campo y por eso Rivadavia debe ser la única manera de escapar de esta trampa sin perderse..."
Claro, ahora que lo sé, a mi también me parece obvio.


