13 de julio de 2009

Nocturno

Me arranco un pelo de la barba y me pregunto si no sería más productivo arrancarme un pensamiento de la cabeza o un sentimiento del alma.
Pero lo que no jode siempre se puede arrancar. Funciona bajo la misma condición que pone lo ordinario cerca y lo bello lejos; lo rico poco saludable y lo sano soso.
El alma no permite la amputación voluntaria, pero se corta como pan ante lo involuntario.
Entonces mejor ni hablar de un pensamiento molesto, de esos que hacen metástasis y se esconden atrás de la idea de perro o la de percha. Esos que, inmodificables, nos demandan una industria de razonamientos forzados para pasar por ellos sin entrar; incluso para hacer de cuenta que nisiquiera hemos pasado.
Pensamientos y sentimientos. Sólo los demás afectan su forma.
Sentimientos y pensamientos; nosotros seremos, como mucho, sus portadores.

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